Capilla

La Capilla María Madre de la Esperanza se encuentra ubicada en El Guardamonte y La Cortejada, en El Remanso. Allí se celebran misas todos los domingos a las 11.30hs.

También se pueden celebrar Bautismos y Casamientos. Las celebraciones que allí se realizan quedan asentadas en los libros de la Parroquia de Los Cardales.

 

Historia

 

ANTECEDENTES Y ORÍGENES DE LA CAPILLA – LOS FUNDADORES
El 26 de abril de 1971 los hermanos Menéndez se acercaron a El Remanso con la idea de ver unos lotes que les había aconsejado el agrimensor del loteo, Sr. Armando Ortiz de Elgea.

La ubicación era la manzana comprendida entre la calles El Guardamonte, La Cortejada, La Condición y La Baguala; les gustó y decidieron comprar la propiedad que estaba a nombre de la Fundación Madre de la Esperanza.

Los Menéndez eran tres hermanos, una mujer Raquel y dos varones Néstor y Edmundo, ambos sacerdotes del clero secular. Edmundo ejercía su ministerio en Bragado y luego de ver los lotes volvió a Bragado y se fue para siempre, pues falleció en un accidente automovilístico cuando iba en camino a su iglesia.

Néstor era de la Diócesis de Buenos Aires y en ese tiempo estaba construyendo lo que sería la sede de su parroquia Nuestra Señora de Fátima en Roosevelt y Arcos, en el barrio de Belgrano de la Capital.

En el mes de agosto de 1972 la firma Gándara y Hnos. había lanzado la venta de la segunda serie de un loteo que había tenido su primera venta el 5 de octubre de 1970. Al decir de los Gándara, la segunda serie fue la más progresista y los animó luego a seguir comprando campo para ampliar el loteo hasta llegar a la sexta serie. Entre ese grupo de gente llegaron el Padre Menéndez y Jorge Humaran.

Un buen día de enero de 1973, Jorge Humaran, estando en su trabajo en la Casa Central del Banco Río, recibe un llamado del que era el Gerente General, Señor Roque Maccarone, quien le solicita que atienda a un cura que había bendecido la sucursal Belgrano del Banco en Cabildo y Monroe y vea qué es lo que estaba necesitando. Jorge recibe al Padre Menéndez, quien le cuenta que estaba buscando una serie de créditos personales para un grupo de feligreses de su parroquia, quienes de esta forma harían su aporte para ayudar a levantar el templo que se estaba construyendo en el barrio de Belgrano.

Para sorpresa de Jorge, en el transcurso de la conversación, el Padre Menéndez le comenta que también quería hacer un centro de retiros y encuentros espirituales para gente de la parroquia, en El Remanso.

– ¿A dónde? ¿En el Remanso? ¿En un loteo que está en la ruta Nº8? – le dice Jorge.
– Sí, le contesta el Padre.
– Bueno, dice Jorge, ya tiene un feligrés nuevo, pues hace unos meses he comprado un lote en la segunda serie de ese barrio.

La mano de Dios hizo sin duda, que esas dos personas se encontraran a tantos kilómetros de El Remanso.

COMIENZOS COMO LUGAR DE ENCUENTRO
En primera instancia, el Padre Menéndez hizo un lugar de estar y una pileta para que la gente de la Parroquia de Belgrano pudiera ir y disfrutar del fin de semana. Para guarecerse del sol, la lluvia y la intemperie y también poder comer un asado, construyó un gran quincho, que con cambios de techo, hoy sigue estando.

Ese lugar fue escenario también de la parte institucional del barrio, dado que allí se hizo la distribución de cargos de la primera comisión de la Sociedad de Fomento en la cual se designó al Padre Menéndez Presidente Honorario de la Sociedad de Fomento. También se hizo allí la reunión, (no fue “asamblea” porque aún no habían sido aprobados las estatutos de la Sociedad de Fomento), en la cual asumió la segunda comisión presidida por Horacio Delamer.

La primera misa, a pedido de los fieles, se celebró en enero de 1975. Luego, como era verano, se fue cambiando el escenario, pero siempre era una “misa de campaña” y así sucedió durante varios veranos.

En el invierno, la misa -que era vespertina- dado que el Padre Menéndez tenía que celebrar la misa por la mañana en su parroquia, se hacía en el comedor de la casa parroquial. Los feligreses se contaban con los dedos de una mano.

En 1978 se ampliaron las instalaciones, en otro sector del parque, con un salón que permitía usos alternativos como, el celebrar la misa y ser centro de reuniones para la gente de la parroquia que iba a quedarse y los de El Remanso. En una de las paredes que da a la calle La Condición, se hizo una cruz con ladrillos de vidrio.

A partir de 1979, se fomentaron las reuniones de familias, de catequesis, retiros espirituales y campamentos juveniles.

ORÍGENES DE LA CAPILLA
Años más tarde, se vio la necesidad de construir una capilla. Es así que se formó una comisión pro templo que con fondos aportados por la Fundación, colectas, donaciones y bajo la dirección de un arquitecto capitalino y de un “constructor” que buscaron en la zona, comenzaron a levantarse las paredes. Con sucesivas arcadas en ambos lados, en la fantasía de los pioneros iban a estar cubiertas con vitreaux.
En un momento, las obras se paralizaron y la estructura se mantuvo durante tres años. Mientras tanto, se seguía celebrando la Santa Misa y realizando las otras actividades espirituales.

LA CONSTRUCCIÓN DEFINITIVA
En 1984/5, con la colaboración del arquitecto Paul Amette, quien proyecta y dirige la nueva construcción de acuerdo con las normas de arte sacro, comienzan las obras para seguir con la construcción de la capilla. En esta oportunidad, y para evitar correr riesgos, se contrata un constructor, que es quien -en definitiva- lleva adelante toda la obra.

Los trabajos comenzaron nuevamente, con fondos que la Fundación aportó, con el producido de una rifa, que se vendió casa por casa entre los vecinos que había en ese momento y también de los que iban a misa. El premio era un Ford Falcon, que se sorteaba a través de una jugada de Lotería Nacional, adquirido a un conocido por el Padre. Todos los números no se vendieron y se tuvo la suerte que el coche quedara en poder de la Capilla. La Fundación también gestionó y consiguió, a través de Adveniat, organización católica que tiene sede en Alemania, fondos para hacer la Capilla.

También se recibió una donación de la Fundación Pérez Companc. Y los fondos se fueron consiguiendo de uno y otro lado, hasta algunas feligresas hacían platos que eran vendidos para aplicar lo recaudado a las obras. Parecía fácil, pero costó mucho.

Así se fueron levantando las paredes, se puso el piso y fueron comprados los materiales para el techo. Una vez más aquí, la mano de Dios intervino, ya que una empresa, a la cual se le presentaron los planos, decidió hacer el montaje del techo sin cobrar un peso. Esa empresa se llama Construcciones Permanentes S.A. Reiteramos nuestro agradecimiento con ésta mención.

La Cruz que está al frente del templo tiene más de cuatro metros de alto y fue construida en dependencias de la Armada Argentina.

Sólo faltaba hacer el altar, la división del templo de la capilla del Santísimo y las puertas. Por suerte, un vecino de la 5ta. Serie de El Remanso, Juan Resznik, que era ministro de la eucaristía y ahijado del padre, entusiasmó a dos vecinos de la zona de Martínez, que eran carpinteros, para que vinieran a vivir a El Remanso y, de paso, realizaran los trabajos de carpintería que hacían falta. Ellos eran los hermanos Curras, que con madera de primera calidad que se les suministró y su talento, hicieron un excelente trabajo.

Antes de terminar la misa, el Padre solía pedir a uno de los que colaboraban con él que trasmitiera a los asistentes la necesidad de contar con fondos para realizar cada una de las cosas que faltaban. Y así, a mediados de 1988 y con la ayuda de la Divina Providencia, se pudo terminar la Capilla.

Para que se tenga una idea de la magnitud del acontecimiento, era el único templo en el trayecto de la Ruta N°8 entre Fátima y San Antonio de Areco.

Es de señalar que las obras tuvieron halagos y reveses, avances y retrocesos; pero fue razón de peso el de la Virgen María, bajo la advocación de María Madre de la Esperanza, de querer quedarse entre nosotros aquí en El Remanso, un pueblo en formación, con poca población estable en ese momento y distante de Buenos Aires.

INAUGURACIÓN
La capilla se inauguró el 11 de Octubre de 1988. Ese día fue memorable. La imagen de la Virgen María, que fue donada por Álvaro Izurieta, fue traída en automóvil por Monseñor Leaden y gente de Fátima de Belgrano.

Fue recibida en la intersección de la Ruta 8 y la Ruta 6. Y allí la imagen de la Virgen se pasó a una de las camionetas de Cepral, que la transportó hasta el Barrio.

Los gauchos, con sus estandartes, las escuelas de los alrededores con sus banderas, los jinetes de la Escuela de Equitación Don Manuel y la gente de la zona en procesión hicieron su entrada al barrio por el Km. 73 de la ruta 8. Cientos de pañuelos se agitaban saludando a la Virgen a su paso y el pueblo con plegarias y cánticos acompañados por los acordes de la banda de música de la Armada Argentina, daban marco a tan grato momento.

Al llegar a la puerta de la Capilla se rezó una oración y la imagen de la Virgen. Los celebrantes y los fieles entraron en procesión al templo. Ya en el interior, Monseñor Leaden comenzó la celebración de la Santa misa durante la cual se bendijo el templo y la imagen de Santa María Madre de la Esperanza.

Antes de la homilía, Jorge Humaran dijo unas palabras en nombre de los que habían colaborado en toda la obra y el Padre Menéndez también dió sus palabras alusivas. Luego, se escuchó la homilía a cargo de Monseñor Leaden y se siguió con la celebración de la santa misa.

El templo estaba colmado. Los gauchos, las escuelas con sus banderas, los miembros de la Sociedad de Fomento Parque el Remanso y las autoridades de Cepral daban marco a la festividad.

Durante la ceremonia religiosa se hizo entrega a los presente de una estampa conmemorativa de este acontecimiento la cual, en su Anverso, tiene la imagen de la Virgen María y una frase de Fray Mamerto Menapache, Prior de la Abadía de los Benedictinos en Los Toldos, Provincia de Buenos Aires, que dice:

Cuando Dios necesita a un hombre para su pueblo, empieza por elegir a una mujer

Y en el dorso dice:
Capilla Santa María Madre de la Esperanza.
Bendición solemne
11 de octubre de 1988
El Remanso, Ruta 8, Km73
Partido de Exaltación de la Cruz

En el momento de administrarse la eucaristía, hubo una masiva participación de los asistentes. Concluida la celebración religiosa, se invitó a los asistentes a participar de un asado en el predio de la Capilla. Luego hubo pruebas de destreza por parte de los gauchos, carreras cuadreras y sortija. Fue una verdadera fiesta popular.

EL PARQUE DE LA CAPILLA
El parque de la Capilla, en esa y en otras oportunidades, fue escenario de múltiples acontecimientos y punto de encuentro que reunió a todos los vecinos de El Remanso, la zona e invitados especiales.

Desde los orígenes, todos los años alrededor del 12 octubre, se realizaba un gran asado. Esos acontecimientos tuvieron la presencia, por ejemplo, del Cardenal Aramburu, Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la República Argentina, del Monseñor Leaden, con sacerdotes de la zona y siempre con todos los vecinos pioneros.

La última fiesta grande de la Iglesia, se realizó en 1996.

En el año 2000, se festejaron allí los 30 años de El Remanso. Se realizó un asado para más de 300 personas sentadas y los vecinos pioneros recibieron una lambertiana como símbolo del acontecimiento. A los que estaban invitados y no pudieron asistir se les hizo llegar, días después, su lambertiana a su casa.

EL PADRE MENÉNDEZ
Volvió a la casa del Padre el 4 de septiembre de 2009.

Había nacido en América, un pueblo del oeste de la Provincia de Buenos Aires, el 22 de enero de 1931. Hizo allí la escuela primaria y la secundaría la terminó en Buenos Aires.

Comenzó sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero los caminos del Señor lo llevaron al seminario metropolitano de Villa Devoto. En el mes de diciembre de 1961 recibió el sacramento de Orden Sagrado.
En la Diócesis de Buenos Aires, estuvo en las parroquias de Monserrat , en el Patrocinio de San José y en Nuestra Señora de Fátima de Belgrano. Fue su fundador y es en donde desarrolló la mayor parte de su tarea apostólica.

En 1971 llegó a El Remanso y, hombre inquieto como pocos, comenzó su acción pastoral.

En diciembre de 1975, a pedido de los vecinos, se celebró la primera misa aquí y partir de ahí se fue formando la comunidad católica del barrio.

Fue también uno de los precursores de las tareas comunitarias y, como tal, participó en la fundación de la Asociación de Fomento Parque El Remanso. Fue Presidente Honorario de la asociación durante el mandato de la primera y segunda comisión.

No descansó hasta lograr construir la Capilla que fue puesta bajo la advocación de María Madre de la Esperanza.

Todos lo domingos celebraba la santa misa y sus homilías enriquecían los espíritus y animaban a perseverar en la fé.

Entre otras cosas, hizo una residencia para personas mayores, Resama, Residencia Santa María, así se llama en la otra cuadra de lo que era su parroquia. Se trata de una edificación de alrededor de más 1.000 m2 cubiertos, distribuida en varios pisos y de cuatro unidades cada uno. Es un lugar muy agradable.

Estaba retirado de acuerdo al Código de Derecho Canónico por la edad, desde el 29/4/06.

El autor de esta nota, Jorge Alberto Humarán, es vecino de El Remanso desde el 5 de septiembre de 1972 y vive en forma permanente aquí desde 1997. Esta es la historia que le ha tocado vivir sobre este acontecimiento relevante en El Remanso. Su relato, habiendo contado con la colaboración del Padre Menéndez, tiene la mayor rigurosidad de la historia.